Fuera las incineradoras de la COP 31: la crisis climática no se resuelve quemando residuos

Declaración de GAIA | Semana Mundial de Acción contra la Incineración | Octubre de 2026 · Read in English

Mientras comunidades de todo el mundo se movilizan contra la incineración de residuos, la Alianza Global para Alternativas a la Incineración (GAIA) alerta sobre la presencia de la industria de la incineración en la COP31, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que tendrá lugar este noviembre en Antalya, Turquía.

En un momento en que la Presidencia de la COP31 ha situado la basura cero entre sus prioridades, se espera que representantes de la industria de la incineración participen en debates sobre ciudades circulares, gestión de residuos y financiación climática.

Entre ellos se encuentran CEWEP, la asociación europea que representa los intereses de la industria de la valorización energética de residuos y que promueve activamente la incineración como solución climática y energética, y Kanadevia Inova, uno de los principales proveedores de tecnología de incineración con recuperación de energía. Ambas organizaciones figuran en el programa oficial de eventos paralelos de la COP31. CEWEP ya ha promovido anteriormente la incineración en conferencias climáticas de la ONU, incluida la COP30. Por su parte, la participación de Kanadevia Inova en el proyecto de incineración propuesto para Smokey Mountain, en Manila, junto con su socio local Philippine Ecology Systems Corp. (PhilEco), ha suscitado graves preocupaciones entre organizaciones de derechos humanos, organizaciones ambientales y residentes de la zona, como documenta el informe de GAIA The Smokey Mountain Waste-to-Energy Project: Arrested Development and Environmental Justice in Urban Manila.

Existe una contradicción fundamental en esta participación: una industria cuyo modelo de negocio depende de quemar residuos pretende influir en los debates sobre prevención de residuos, acción climática y transición hacia sistemas sostenibles de gestión de residuos.

La agenda mundial de basura cero no puede convertirse en una oportunidad para maquillar de verde la incineración, legitimar infraestructuras contaminantes o desviar la financiación climática de las verdaderas soluciones que protegen a las comunidades, apoyan una transición justa para las personas trabajadoras del sector de residuos y generan beneficios climáticos reales.

Datos clave

  • La incineración con recuperación de energía emite unas 1,7 veces más gases de efecto invernadero por unidad de electricidad que las centrales de carbón.
  • Las incineradoras de Europa podrían quemar casi 65 millones de toneladas más de residuos al año de las que procesan actualmente.
  • La investigación Clearing the Air de GAIA registró partículas finas entre 5 y 8 veces por encima de las guías de la OMS cerca de instalaciones en Indonesia, Nigeria y Filipinas.
  • El proyecto propuesto en Smokey Mountain (Manila): 26.000 millones de pesos filipinos y 100 MW, para quemar unas 3.000 toneladas de residuos al día.
  • Más de 550 municipios de todo el mundo avanzan hacia la basura cero.

La quema de residuos agrava la crisis climática

La incineración con recuperación de energía suele presentarse como una fuente de energía limpia o renovable. Sin embargo, quemar residuos no hace desaparecer las emisiones de carbono.

La incineración de residuos con recuperación de energía genera aproximadamente 1,7 veces más emisiones de gases de efecto invernadero por unidad de electricidad producida que las centrales eléctricas de carbón. Los plásticos, fabricados principalmente a partir de combustibles fósiles, contribuyen significativamente a estas emisiones.

La incineración también destruye materiales que podrían reutilizarse, reciclarse o compostarse, lo que genera emisiones adicionales asociadas a la extracción de materias primas y la fabricación de nuevos productos para sustituirlos.

Lejos de impulsar una economía circular, la incineración perpetúa un modelo lineal de extracción, consumo y destrucción.

Una industria costosa que condena a las ciudades a seguir quemando residuos

Las incineradoras se encuentran entre las instalaciones de gestión de residuos que requieren mayores inversiones de capital. Sus modelos financieros suelen depender de contratos a largo plazo, subvenciones públicas y volúmenes garantizados de residuos.

Estos acuerdos pueden comprometer a los municipios a seguir quemando residuos durante décadas, incluso cuando intentan reducir su generación, ampliar el reciclaje e introducir la recogida separada de residuos orgánicos.

Las consecuencias financieras son especialmente graves para las ciudades del Sur Global, donde los escasos recursos públicos se necesitan urgentemente para servicios básicos de gestión de residuos, infraestructuras comunitarias y adaptación al cambio climático.

Mientras tanto, Europa ya se enfrenta a un problema de sobrecapacidad. Según la última actualización del informe Enough is Enough de Zero Waste Europe, la infraestructura de incineración existente tiene capacidad para quemar casi 65 millones de toneladas adicionales de residuos al año respecto a los volúmenes que procesa actualmente.

A pesar de ello, las empresas incineradoras siguen promoviendo y exportando este mismo modelo de infraestructura a otros países.

¿Por qué deberían los países que afrontan desafíos urgentes de desarrollo y acción climática invertir en infraestructuras que otras regiones ya han construido en exceso?

Las comunidades pagan las consecuencias

Detrás de las promesas de energía limpia e infraestructuras modernas de la industria de la incineración hay comunidades que sufren contaminación, cargas financieras y amenazas a sus medios de vida.

La publicación de GAIA Burn Book: Incinerators that Threaten the Climate, Public Health, and our Finances muestra cómo estas preocupaciones se repiten en distintos países y regiones.

En Delhi, India, las comunidades que viven alrededor de la planta de incineración con recuperación de energía de Timarpur-Okhla han expresado su preocupación por la contaminación atmosférica y la proximidad de la instalación a zonas residenciales.

En Adís Abeba, Etiopía, la planta de incineración con recuperación de energía de Reppie ilustra los riesgos de priorizar grandes infraestructuras centralizadas de quema de residuos en ciudades donde el reciclaje, la recuperación de residuos orgánicos y los servicios inclusivos de gestión de residuos necesitan inversión.

En Surabaya, Indonesia, el monitoreo comunitario de la calidad del aire cerca de instalaciones de quema de residuos ha documentado graves problemas de contaminación. La investigación de GAIA Clearing the Air, que abarca instalaciones en Indonesia, Nigeria y Filipinas, registró niveles de partículas finas entre cinco y ocho veces superiores a los valores recomendados por la Organización Mundial de la Salud.

Y en Manila, Filipinas, el proyecto de incineración con recuperación de energía propuesto para Smokey Mountain constituye una clara advertencia sobre las implicaciones de la expansión de la incineración para la justicia ambiental.

El proyecto propuesto, valorado en 26.000 millones de pesos filipinos, con una capacidad de 100 MW y diseñado para procesar aproximadamente 3.000 toneladas de residuos al día, amenaza con transformar una zona marcada por una larga historia de injusticia ambiental en un nuevo emplazamiento de quema industrial de residuos.

La investigación de GAIA sobre el proyecto de Smokey Mountain documenta preocupaciones relacionadas con posibles desplazamientos de población, consultas comunitarias insuficientes, riesgos ambientales y amenazas a los medios de vida de las personas recicladoras de base. Kanadevia Inova ha sido identificada como socio tecnológico del proyecto.

Estos ejemplos ponen de manifiesto un patrón más amplio: se pide a comunidades que ya soportan las consecuencias de la contaminación por residuos que acepten nuevas infraestructuras que pueden profundizar las desigualdades existentes, mientras las empresas que promueven estos proyectos se presentan como proveedoras de soluciones climáticas.

La incineración también amenaza los medios de vida de las personas recicladoras de base, que desempeñan un papel fundamental en la recuperación de materiales y el sostenimiento de las economías locales del reciclaje. Al quemar materiales reciclables valiosos, las incineradoras pueden desplazar a estas personas trabajadoras y debilitar los sistemas de recuperación existentes. Una transición justa debe reconocer sus contribuciones, proteger sus derechos y medios de vida, y fortalecer su papel en la construcción de sistemas inclusivos de basura cero.

La financiación climática no debe subvencionar falsas soluciones

En la COP31, la participación de CEWEP en un evento dedicado al Fondo Mundial de Basura Cero y Metano (Global Zero Waste and Methane Fund) plantea preocupaciones especialmente graves.

Reducir las emisiones de metano del sector de residuos es una necesidad urgente. Pero sustituir las emisiones de metano procedentes de los residuos orgánicos por emisiones de carbono fósil derivadas de la quema de plásticos no constituye una vía creíble hacia un futuro de basura cero.

La financiación climática debe apoyar la prevención de residuos, la recogida separada, el compostaje, la digestión anaerobia cuando resulte apropiada, el reciclaje y la inclusión de las personas recicladoras de base.

No debe utilizarse para financiar infraestructuras que queman materiales recuperables, generan obligaciones financieras a largo plazo y compiten con los mismos sistemas necesarios para alcanzar la basura cero.

La presencia de representantes de la industria en los debates sobre políticas climáticas también plantea cuestiones importantes sobre los conflictos de intereses, la transparencia y qué conocimientos y experiencias reciben prioridad.

Las empresas y asociaciones que se benefician económicamente de la expansión de la incineración no deben gozar de una influencia privilegiada sobre las políticas y los mecanismos de financiación destinados a acelerar la transición hacia sistemas de gestión de residuos no contaminantes.

Las verdaderas soluciones ya existen

En todo el mundo, las organizaciones miembro de GAIA trabajan con municipios, personas recicladoras de base y comunidades para demostrar que existen alternativas prácticas a la incineración.

Más de 550 municipios de todo el mundo están avanzando hacia la basura cero, demostrando que la prevención de residuos, la recuperación de materiales, la gestión de residuos orgánicos y la protección de los medios de vida pueden constituir la base de una acción climática local eficaz.

Estos enfoques reducen las emisiones de metano, previenen la contaminación, conservan los recursos y apoyan una transición justa mediante el reconocimiento de las personas recicladoras de base, la mejora de las condiciones laborales y la creación de oportunidades de trabajo digno.

Estas son las soluciones que merecen reconocimiento internacional, apoyo técnico y financiación climática.

GAIA hace un llamamiento a la Presidencia de la COP31 y a las instituciones de financiación climática para que:

1. Mantengan a la industria de la incineración fuera de la formulación de políticas climáticas. Establezcan salvaguardas frente a los conflictos de intereses e impidan que las empresas con intereses económicos en la quema de residuos influyan en la agenda de basura cero.

2. Rechacen la incineración como solución climática o de basura cero. Garanticen que los compromisos de la COP31 den prioridad a la prevención de residuos, la reutilización, la recogida separada, el reciclaje y la gestión de residuos orgánicos.

3. Excluyan la incineración de la financiación climática. Establezcan salvaguardas explícitas para impedir que el Fondo Mundial de Basura Cero y Metano y otros mecanismos de financiación climática apoyen la quema de residuos, incluidos los combustibles derivados de residuos y la coincineración.

4. Sitúen a las comunidades, las personas recicladoras de base y la transición justa en el centro de las decisiones. Garanticen una participación efectiva, protejan los derechos y los medios de vida de las personas trabajadoras e inviertan en sistemas inclusivos de basura cero que mejoren las condiciones laborales, proporcionen protección social y fortalezcan las economías locales.

5. Inviertan en soluciones probadas y lideradas por las comunidades. Orienten la financiación climática internacional hacia sistemas de basura cero que reduzcan las emisiones, mejoren la salud pública, generen medios de vida dignos y apoyen a los gobiernos locales, las organizaciones de personas recicladoras de base y las comunidades.

Mientras la Semana Mundial de Acción contra la Incineración reúne a comunidades de todo el mundo que se oponen a la quema de residuos, su mensaje a la COP31 es claro:

La crisis climática no se resuelve quemando más residuos.

La financiación climática no debe alimentar la incineración. Las políticas climáticas no deben estar determinadas por las industrias que se benefician de ella. Y una transición justa no puede dejar atrás a las personas trabajadoras y las comunidades que ya están construyendo las soluciones que necesitamos.

¡Fuera las incineradoras de la COP31! ¡Sí a la basura cero!

Preguntas frecuentes

¿Por qué GAIA pide sacar a las incineradoras de la COP31?

Representantes de la industria, como CEWEP y Kanadevia Inova, figuran en el programa oficial de eventos paralelos de la COP31 sobre ciudades circulares, residuos y financiación climática. Una industria que se beneficia de quemar residuos no debería definir la agenda de basura cero.

¿La incineración con recuperación de energía es limpia o renovable?

No. Quemar residuos libera su carbono y genera unas 1,7 veces más emisiones de gases de efecto invernadero por unidad de electricidad que el carbón. Además, destruye materiales que podrían reutilizarse, reciclarse o compostarse.

¿Por qué la financiación climática no debe apoyar la incineración?

Las incineradoras dependen de contratos largos y volúmenes garantizados de residuos que atan a las ciudades durante décadas y compiten con el reciclaje y el compostaje. Sustituir el metano de los residuos orgánicos por carbono fósil de la quema de plásticos no es un camino creíble hacia la basura cero.

¿Qué le pide GAIA a la Presidencia de la COP31?

Mantener a la industria de la incineración fuera de las políticas climáticas, rechazarla como solución climática o de basura cero, excluirla de la financiación climática, poner a las comunidades y a las personas recicladoras de base en el centro, e invertir en soluciones de basura cero lideradas por las comunidades.

¿Qué alternativas hay a la incineración?

La prevención de residuos, la reutilización, la recogida separada, el compostaje, el reciclaje y la inclusión de las personas recicladoras de base. Más de 550 municipios de todo el mundo ya avanzan hacia la basura cero.

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