Un análisis de veinte incineradoras de residuos en todo el mundo revela amenazas para el medio ambiente, las inversiones y la salud pública

PARA SU PUBLICACIÓN INMEDIATA: 13 de octubre de 2026

Grupos exigen que se ponga fin al financiamiento público de la incineración en la reunión anual del Banco Mundial

Hoy, la Alianza Global por Alternativas a las Incineradoras (GAIA) ha publicado un informe titulado «The Burn Book: Incineradoras que amenazan el clima, la salud pública y nuestras finanzas».  La publicación analizó datos de veinte incineradoras y propuestas de incineradoras en todo el mundo, centrándose en la deuda pública y los subsidios, el cambio climático y la contaminación del aire, los subproductos tóxicos y otros problemas comunes relacionados con la industria, identificando patrones clave que surgieron independientemente de los contextos regionales. El lanzamiento de esta publicación coincide con la Semana Global de Acción contra la Incineración, del 13 al 16 de octubre, con eventos de solidaridad programados en todo el mundo. 

«Como muestran estos ejemplos, las incineradoras o las llamadas plantas de “energía a partir de residuos” no resuelven por arte de magia nuestros problemas de residuos, sino que crean otros nuevos», afirma Marcel Howard, coordinador de proyectos especiales de GAIA y autor del informe. 

«No solo cargan a las comunidades con emisiones tóxicas al aire y al clima, así como con una deuda pública agobiante, sino que también necesitan volúmenes masivos de residuos para seguir funcionando, lo que socava los esfuerzos municipales por conservar los valiosos recursos naturales. Con nuestra crisis climática cada vez más grave y el rebasamiento de los límites planetarios, ya no tenemos más tiempo que perder en mantener a flote esta industria contaminante». 

El informe pone de manifiesto varias tendencias clave: 

  • Las incineradoras de “energía a partir de residuos” convierten los desechos en contaminación atmosférica tóxica y cenizas. Según datos públicos, solo estas incineradoras produjeron al menos 1.7 millones de toneladas de cenizas tóxicas al año —el equivalente en peso a 230 Torres Eiffel—. También existe una gran cantidad de evidencia sobre contaminantes atmosféricos que amenazan la salud humana, entre ellos el monóxido de carbono, el óxido nitroso, las dioxinas y los furanos. Muchas comunidades cercanas a estas plantas se quejaron de olores, problemas respiratorios y contaminación del suelo. 
  • Estas instalaciones tienen una gran huella climática. A pesar de que los estudios demuestran que la incineración para la generación de energía produce más emisiones climáticas que cualquier otra fuente de energía, muchas de las incineradoras de la lista no monitorean ni divulgan públicamente sus niveles de emisiones. Las once que sí contaban con datos disponibles emiten un total acumulado de 5.5 millones de toneladas métricas de CO2eal año, el equivalente a 1.3 millones de autos de pasajeros. 
  • La “generación de energía a partir de residuos” es un desperdicio de dinero. Las veinte incineradoras analizadas han acumulado hasta la fecha casi 7 mil millones de dólares en inversiones, y una parte de esa suma proviene directamente de los contribuyentes en forma de subsidios gubernamentales y préstamos municipales. En algunos casos, los municipios están en la obligación de pagar millones de dólares en deuda que se extiende por décadas. Las incineradoras de residuos son la forma más costosa de gestión de residuos. 
  • Quemar residuos socava la reducción de residuos. Una vez construidas, las incineradoras de “energía a partir de residuos” requieren grandes volúmenes de residuos para mantenerse en funcionamiento, y muchos municipios tienen contratos de “pagar o entregar” que desincentivan la reducción de residuos. Gran parte del material quemado en estas incineradoras podría haberse convertido en compost, reciclado o evitado por completo.  

Mientras el Banco Mundial celebra sus reuniones anuales en Bangkok, Tailandia, comunidades de todo el Sur Global exigen que se ponga fin al financiamiento público de la incineración disfrazada de acción climática. El Atlas Ciudadano sobre Soluciones Falsas para el Clima y la Economía Circular de GAIA Asia-Pacífico reveló que 42 de los 59 proyectos del Grupo del Banco Mundial evaluados en Asia-Pacífico apoyaban tecnologías de incineración entre 2015 y 2026. Desde la incineradora «Smokey Mountain» propuesta en Manila hasta las 12 plantas industriales de conversión de residuos en energía respaldadas por el Banco Asiático de Desarrollo (ADB) y el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (AIIB) en Tailandia, estos proyectos amenazan a las comunidades, los medios de vida de los trabajadores del sector de residuos y la justicia ambiental.

Declaraciones de miembros de GAIA cuyas campañas contra las incineradoras aparecen en el «Burn Book»: 

Elisah Pals, fundadora y miembro de la junta directiva de Basura cero Países Bajos (Zero Waste Nederland): 

«La incineración es un camino equivocado, incluso para un país como los Países Bajos. Ya luchamos contra la contaminación del aire, el agua y la tierra, y sin embargo seguimos importando residuos para mantener en funcionamiento las incineradoras. Incluso cuando logramos producir menos residuos, podemos terminar enfrentando sanciones. Los problemas de dependencia son reales aquí. Ese es un mundo al revés. Necesitamos prevención, no más razones para quemar».

Karen Wirsig, gerente sénior del programa de plásticos de Environmental Defence Canada:

«Quemar residuos es sucio y costoso, y a menudo recae en las comunidades que tienen menos poder para decir que no. Los gobiernos que quieran abordar un problema creciente de residuos deben enfocarse en la reducción de residuos, no en cuentos de hadas tóxicos».

Alejandra Torres, subdirectora de Incidencia y Organización, Ironbound Community Corporation:

«Quemar basura no es la respuesta correcta para gestionar los residuos. La incineradora de Ironbound, en Newark, Nueva Jersey, ha superado su vida útil y cada vez es más contaminante y costosa. Nos inspiran las comunidades que han logrado impulsar prácticas y empleos basura cero, cerrar incineradoras y garantizar que los subsidios para energía limpia se destinen a energía realmente limpia. ¡Un mundo mejor es posible!»

Jane Bremmer, presidenta de Toxics Free Australia: 

«Australia tiene una oportunidad única de evitar los errores de Europa, el Reino Unido y Estados Unidos en materia de gestión y eliminación de residuos al optar por un modelo de “ciudad basura cero” en lugar de incineradoras. Ninguna comunidad merece soportar la carga adversa para la salud y el medio ambiente que supone incinerar los residuos de otra ciudad o industria. Si bien existen formas más seguras y efectivas de gestionar los residuos de cualquier país, la incineración sigue siendo indefendible».

Rossano Ercolini, presidente de Basura cero Italia (Zero Waste Italy): 

«La incineración es el pasado contaminante. Destruye recursos que deberían compartirse con el futuro. La incineración va en contra de la economía circular y promueve un modelo lineal de usar y tirar».

Victor Argentino, Instituto Polis: 

«Impulsadas en las ciudades como una “solución rápida” en lugar de la inclusión de los recicladores de base  y la recolección selectiva, las incineradoras o plantas de conversión de residuos en energía (WTE) en Brasil refuerzan el racismo ambiental al ubicarse en zonas periféricas de bajos ingresos».

Jai Muhammad, activista de WALHI Java Oriental: 

«Para que podamos llevar una buena vida, debemos respirar aire limpio. ¡Y para respirar aire limpio, hay que cerrar las incineradoras!»

Sue Maxwell, presidenta de Basura cero BC (Zero Waste BC):

«La incineración está frenando las medidas hacia el objetivo basura cero, ya que es muy costosa y condena a las comunidades a la contaminación y al desperdicio de recursos».

Contactos de prensa:

Manuela Quaroni

manuela@no-burn.org

Nota para el editor:

###

GAIA es una alianza mundial de más de 1,000 grupos de base, organizaciones no gubernamentales y personas en más de 100 países. Con nuestro trabajo buscamos impulsar un cambio global hacia la justicia ambiental mediante el fortalecimiento de los movimientos sociales de base que promueven soluciones para los residuos y la contaminación. Imaginamos un mundo justo y sin residuos, basado en el respeto a los límites ecológicos y los derechos de las comunidades, donde las personas estén libres de la carga de la contaminación tóxica y los recursos se conserven de manera sostenible, en lugar de ser quemados o vertidos.