Este mes, hace 20 años, un grupo de activistas provenientes de diferentes partes del mundo tuvieron una visión común: crear una red de base interregional para detener la amenaza de la incineración y construir un futuro justo y sin residuos. A lo largo de este mes de diciembre, compartiremos las historias de miembros fundadores de GAIA, quienes nos comparten cómo fueron los inicios  y qué valores e ideas sentaron las bases de GAIA y la fortaleza que caracteriza a nuestra red el día de hoy.

Con una visión compartida, un mundo mejor es posible

Conversación con Verónica Odriozola, miembro fundadora deGAIA

 

por Camila Aguilera, Asesora Programática de GAIA en América Latina 

Verónica Odriozola nació en una ciudad interior de Argentina, pero vivió en Buenos Aires casi toda su vida. Con solo 17 años inició lo que ahora es una extensa carrera relacionada al activismo ambiental, mucho antes de terminar la universidad y convertirse en bióloga. Corría la mitad de los años 80 y estando todavía en la escuela se enteró porque los Servicios secretos franceses hundieron el Rainbow Warrior de Greenpeace por protestar contra las pruebas nucleares francesas, “fue algo que me conmovió, había en mí una parte muy conectada con el pacifismo. Estábamos saliendo de las dictaduras en América Latina y era el momento de comenzar a actuar públicamente porque podíamos empezar a ejercer esos derechos”, comenta.

Entonces, cuando Greenpeace abrió su primera oficina en América Latina en Buenos Aires en el año 87’ se unió como voluntaria, “fue como esas cosas que nos pasan en la vida, en las que tu compromiso se va retroalimentando a medida que lo ejerces, no es que yo desde niña hubiese querido ser ambientalista, sino que una serie de circunstancias me llevaron a una preocupación genuina que me acercó a una organización y se convirtió en mi carrera.” Con el tiempo, logró tener un puesto más estable y estuvo en Greenpeace casi 20 años donde conoció a Annie Leonard y Von Hernandez, personas clave en la formación de GAIA.

Por el año 94, Verónica vio que no existía forma de enfrentar el tema de la basura si no era trabajando en colaboración, por lo que se unió a otras personas para crear la Coalición argentina anti incineración luego de que invitaran al Dr. Paul Connett a dar una charla para que varias comunidades pudieran fortalecer sus luchas. Con esa primera experiencia, comenzaron a ver que faltaba tener más información, sabiendo que la urgencia era detener la incineración, pero que también se debían ofrecer soluciones.

Por eso, participó en un taller internacional de producción limpia que fue clave para forjar GAIA “fuimos a la universidad de Lowell, que era un referente. Y para los que participamos en esa reunión, que éramos básicamente activistas trabajando en temas de basura, tóxicos e incineración, era como una inyección de información y orientación para saber qué hacíamos, porque estábamos parando incineradoras, pero no sabíamos lo que debíamos impulsar. Hace 20 años no hablábamos de basura cero.”

De aquella experiencia destaca las recomendaciones que se discutieron para combatir la incineración a través de estrategias de producción limpia, pero al preguntarle por los mejores recuerdos de la reunión se desmarca un poco de la incineración y comparte una experiencia que también relaciona al espíritu de GAIA, “fue una reunión muy conmovedora porque yo acababa de parir, entonces tenía una hija de 6 meses, Annie una hija de 1 año y una compañera de Nigeria que también participó, estaba con su bebé de unos 8 meses. Y la verdad es que fue hermoso porque se organizó todo para que tuviéramos el apoyo y el cuidado de las nenas para que nosotras pudiéramos participar, una cosa de avanzada para la época. Fue muy emocionante.”

Veinte años después de esa reunión, hoy ve que GAIA sigue presente en espacios como interlocutor internacional, destacando además el sentido de comunidad, “mi visión es que tenemos una comunidad de intercambio de aprendizajes y de miradas estratégicas, una comunidad que trata de encontrar sinergias y no competir.” Respecto a la trayectoria de GAIA y sus líderes comenta, “es difícil poder crear organizaciones que puedan sobrevivir tantos años. Cuando los líderes se van el movimiento tiene que seguir, eso habla de buenos líderes. GAIA fue formado por gente que a muchos nos motorizó la admiración, hay gente muy comprometida y muy inteligente con una visión de la que hay que escuchar y aprender.”

Con esto en mente, ¿qué le dirías a organizaciones interesadas en unirse a GAIA?, “Para mi nada es posible sin otros. Ninguno de los desafíos que tiene el planeta hacia adelante son individuales. Entonces tenemos que construir alianzas, coaliciones o estructuras que favorezcan esa interacción y construcción colectiva. Unilateralmente puedes destruir el planeta, pero una solución unilateral no funciona.” Agrega también que, “lo único que van a recibir es apoyo, con la última información, los mejores argumentos, antecedentes sobre el tema que están combatiendo, documentos para armar propuestas alternativas, información que ayuda a entender otras realidades. Todo es ganancia y requiere solo compromiso con una construcción colectiva y contribuir al desafío de poder sostener una comunidad de intercambio de información para el fortalecimiento de las luchas locales a la vez que se aprovecha esa fuerza para llevar adelante campañas internacionales.”

Para terminar y considerando este año tan particular, si pudieras cambiar una cosa del mundo ¿qué sería?,  “por el contexto de la entrevista, pondría fin de la era de los combustibles fósiles hoy mismo, pero también pienso en cosas vinculadas con lo más básico como que haya agua limpia y segura en todo el mundo, derechos reproductivos y que se respeten los Derechos Humanos.”