Este mes, hace 20 años, un grupo de activistas provenientes de diferentes partes del mundo tuvieron una visión común: crear una red de base interregional para detener la amenaza de la incineración y construir un futuro justo y sin residuos. A lo largo de este mes de diciembre, compartiremos las historias de miembros fundadores de GAIA, quienes nos comparten cómo fueron los inicios  y qué valores e ideas sentaron las bases de GAIA y la fortaleza que caracteriza a nuestra red el día de hoy.

Shahriar Hossain: De regreso a casa

 Sherma E Benosa, Knowledge Management Officer, GAIA Asia Pacifico

 

Los años noventa dificiles para el ambientalista Bangladesí Dr. Shahriar Hossain. Durante esta década el activista, que por aquel entonces estaba en sus treinta, recibió amenazas, esquivó atentados contra su vida, y tuvo que exiliarse. 

“En 1992-1993, llevamos a cabo una campaña para la prohibición nacional de las bolsas de plástico en Bangladesh,” recuerda, refiriéndose al trabajo inicial de ESDO, Environmental and Social Development Organization, que él había fundado un año antes. Como líder de la organización al frente de la campaña,  inevitablemente recibió la ira de la industria. “Trataron de matarme muchas veces, le pedí protección al gobierno, pero me negaron el apoyo y tuve que huir de mi país”, cuenta.

Atónito de que el país por el que sirvió como el combatiente por la libertad más joven durante la guerra de liberación de Bangladesh en 1971 le diera la espalda, el amable y de voz suave Dr. Shahriar hizo la maleta y se exilió a los Estados Unidos en 1994, llevando consigo su visión, pero dejando atrás a sus seres queridos.

“Fue muy difícil para mí. Dejé a mi familia en Dhaka. Mis hijos tuvieron que quedarse en casa y no ir a la escuela durante un año. Mi equipo en Bangladesh sufrió pero continuaron con su trabajo. Fue difícil, pero el aspecto positivo  es que muchas personas se unieron a apoyar el movimiento,” recuerda.

Shahriar in Washington D.C. in 1995

En los Estados Unidos, Dr. Shahriar recibió el apoyo y la protección que su propio gobierno le había negado por parte del Advocacy Institute de Washington, una organización que capacita a grupos de presión sobre cómo perseguir sus causas de manera efectiva. El cofundador—David Cohen—tomó al Dr. Shahriar bajo su protección. 

“David fue como un padre para mi. Me ayudó mentalmente y me apoyó económicamente,” comparte el Dr. Shahriar, y añade que fue a través del Sr. Cohen que fue a través del Sr. Cohen que consiguió trabajo mientras estaba en el exilio.

Pronto empezó a trabajar como Coordinador de Becas Internacionales para el Advocacy Institute. Y más tarde se convirtió en miembro de la facultad de la Universidad George Washington enseñando ecología social, y colaborador del Washington Post.

Pero fue su trabajo en el Advocacy Institute el que resultó fundamental para la formación de lo que ahora es una red global de organizaciones y activistas que luchan por un mundo libre de tóxicos: la Alianza Global para Alternativas a la Incineración (GAIA).

“Durante mi tiempo en el Advocacy Institute, aprendí mucho sobre los procesos y problemas de la incineración. En ese momento, estaba trabajando en comunidades. En Delaware, había comunidades dentro de las instalaciones de las plantas incineradoras ”, afirma el Dr. Shahriar.

Según el Dr. Shahriar, la industria de la incineración tuvo su apogeo a mediados y finales de los años noventa, culminando a principios de los 2000. “No fue un momento fácil. Todo el mundo avanzaba hacia la incineración. Las empresas incineradoras tenían como objetivo Asia, América Latina y África ”, comparte. 

Afortunadamente, el trabajo del Dr. Shahriar en el Advocacy Institute implicó la organización de becas para ambientalistas y activistas de todo el mundo, además el DR. Cohen abrió el espacio para que Shahriar pudiera hacer trabajo defensa y sensibilización sobre problemáticas medioambientales y sociales. Él usó ese espacio y las beca para hablar con los becarios sobre los problemas de la incineración. 

“Los becarios mostraron interés en abordar el tema. Pensamos en crear un movimiento global. Pensamos que ya era hora de hablar con las naciones en desarrollo y unir a activistas de alrededor del mundo. Pensamos en levantar una voz unida que dijera, ‘¡No a la incineración!’ ”, Dice el Dr. Shahriar, y agrega que en esos momentos, algunos de los becarios ya trabajaban en campañas locales contra las incineradoras.

El Dr. Shahriar recuerda a Ricardo Navarro, Paul Carter, Neil Tangri, Jayakumar Chelaton, y Bobby Peak como los primeros en responder positivamente a la idea. 

Estas se siguieron de  un rápido intercambio de cartas entre el Dr. Shahriar y los becarios. “En aquel entonces no teníamos correos electrónicos, dependiamos de las máquinas de fax y las cartas, pero el fax no era accesible en algunos países, por lo que principalmente confiamos en las cartas ”, comenta el Dr. Shahriar.

Y en diciembre de 2000, después de años de soñar y organizarse juntos, estos pensadores se reunieron en Durban, Sudáfrica, donde nació GAIA (originalmente Global Anti-Incinerator Alliance).

Desafortunadamente, el Dr. Shahriar no pudo llegar a esa primera reunión. “Mandé un masaje que fue comunicado en la junta,” recuerda.

El año siguiente, en 2001, el Dr. Shahriar estaba regresó a  Bangladesh. “El gobierno me había invitado de vuelta y se había comprometido en apoyar el movimiento para prohibir las bolsas de plástico”, comparte el Dr. Shahriar,y agregó que regresar a su hogar le dio “una sensación de renacimiento y regreso a [su] tierra de libertad”.

Manteniendo su palabra, el gobierno de Bangladesh prohibió bolsas de plástico en el 2002, haciendo de Bangladesh el primer país en el mundo en aprobar este tipo de prohibición nacional. 

Inmediatamente después, ESDO—como miembro fundador de GAIA—lanzó una campaña nacional anti-incineración. Desde entonces, la organización ha trabajado en muchas otras campañas, entre ellas, la defensa de la odontología libre del mercurio, basura cero, y la prohibición de plásticos de solo un uso.

Mientras tanto, GAIA, a pesar de experimentar algunos altibajos, ha crecido enormemente, convirtiéndose en una sólida red global, especialmente en los últimos años. En 2016, la red dio origen al movimiento global Break Free From Plastic (BFFP) junto con organizaciones asociadas.

 Mirando  atrás, el Dr. Shahriar no puede evitar emocionarse al pensar en lo que GAIA se ha convertido y lo que ha logrado. “Hemos obsoleto la idea de la incineración. Hemos propuesto la idea de comunidades basura cero. Hemos establecido que si queremos tener una gestión de residuos sostenible, tenemos que avanzar hacia la basura cero”, afirma.

También considera que el nacimiento de BFFP es uno de los principales logros de la red. “Lo pensamos en 2013. Pensamos en tener un espacio que acoja las ideas incluso de aquellos que no son miembros de GAIA, y es gracias a Christie (Keith, Coordinador Internacional de GAIA) por tomar la idea y hacerla avanzar”, comenta. 

Ahora, un fuerte movimiento global, BFFP, entre otras cosas, ha luchado por lo mismo que lo llevó al exilio y que casi acaba con su vida hace 30 años: la prohibición de las bolsas de plástico. Desde su creación, el movimiento ha logrado grandes éxitos, los plásticos de un solo uso están siendo prohibidos en muchas ciudades y países de todo el mundo.

Para el Dr. Shahriar, se está cerrando el círculo. “Siento que acabamos de cruzar un obstáculo hacia un planeta libre de plásticos de un solo uso, y que la batalla que comencé con las bolsas de plástico fue el primer paso para lograr mi visión de un mundo sin plástico”, explica el Dr. Shahriar.

Aunque ha podido observar los éxitos resultado de su activismo,  Dr. Shahriar cree que el trabajo de un activista no termina nunca. “Tenga en cuenta que el viaje que empieza es interminable. Hay que seguir adelante con nuestra misión y compromiso, hasta el último aliento, y nunca darse por vencido. Puede que no lleguemos a presenciarlo, pero si seguimos trabajando, las siguientes generaciones verán los resultados”.