Un reciente informe de la fundación holandesa Changing Markets expone que las iniciativas voluntarias y los compromisos de la industria del plástico no funcionan sin aplicación o legislación. Por esta razón, los responsables de la formulación de políticas deben mirar más allá de la cortina de humo de la industria y adoptar las legislaciones para crear el cambio sistémico que se necesita con tanta urgencia ante la crisis de la contaminación por plástico.

El nuevo informe de Changing Markets Foundation – Talking Trash basado en investigaciones desarrolladas en más de 15 países en los cinco continentes, revela cómo la industria del plástico ha obstruido y debilitado por décadas soluciones legislativas probadas para combatir la crisis de la contaminación por plástico. Los productores de plástico, marcas mundialmente conocidas y el retail han creado una red de organizaciones para demorar, distraer,y descarrilar legislaciones, creando una ola de contaminación plástica en todo el mundo, algunos incluso han utilizado la crisis del Covid-19 para su beneficio. 

El informe analiza los compromisos voluntarios de los diez mayores contaminantes de plásticos (Coca-Cola, Colgate-Palmolive, Danone, Mars Incorporated, Mondelēz International, Nestlé, PepsiCo, Perfetti Van Melle, Procter & Gamble y Unilever), que en conjunto tienen una huella plástica de casi 10 millones de ton/año. Se descubrió que estos compromisos no son lo suficientemente ambiciosos para contener la crisis del plástico y que las empresas también los han utilizado como una táctica para retrasar el avance de legislaciones al distraer a los consumidores y gobiernos con promesas vacías y falsas soluciones.

Por ejemplo, el análisis de los compromisos de The Coca-Cola Company, el mayor contaminador de plástico con una huella plástica de 2,9 millones de ton/año, muestra que la empresa ha modificado o retrasado sus metas en la mayoría de sus compromisos durante los últimos 30 años. En 1990, por ejemplo, Coca-Cola ya se había comprometido a tener un 25% de contenido reciclado en sus botellas en Estados Unidos, pero 30 años después solo han podido alcanzar el 10%. Al mismo tiempo, la compañía se ha opuesto ferozmente a adoptar una legislación que introduzca sistemas de retorno que realmente contribuyan a lograr estos compromisos. En la misma línea, otras marcas como Nestlé, PepsiCo y P&G, tampoco han cumplido sus compromisos voluntarios o han modificado sus objetivos; y aunque lograran cumplirlos, estos no serían suficiente para disminuir o controlar la crisis del plástico.

Las iniciativas nacionales e internacionales de reducción 

 

Talking Trash analizó más de 50 iniciativas nacionales e internacionales que se han creado para abordar la crisis de la contaminación plástica y donde las empresas productoras son miembros, socios o signatarios. El informe revela las deficiencias de estas iniciativas voluntarias y cómo las empresas las utilizan con fines de greenwashing, mientras al mismo tiempo, también son miembros de asociaciones comerciales que presionan contra la creación de nuevas legislaciones, usando tácticas de distracción, como centrarse en el reciclaje, culpar a los consumidores de tirar basura, soluciones no probadas como plásticos de base biológica o soluciones falsas como el reciclaje químico, etc. Organizaciones globales como GAIA y Break Free from Plastic han denunciado la tecnología de la incineración como otra distracción de las soluciones reales y una fuente de grave contaminación climática y tóxica, que se enfoca en gestionar el problema y no en prevenirlo.

Una de las tácticas clave ha sido responsabilizar a los consumidores con la mayor parte de la culpa – y a las autoridades públicas con la mayor parte del costo – por un problema creado por las corporaciones. 

 

Los casos de Bolivia y Uruguay

 

En mayo de 2019, la ciudad de La Paz en Bolivia aprobó el primer proyecto legislativo para prohibir las bolsas de plástico, botellas de PET y plástico de un solo uso a nivel local. Bajo esta ley, las empresas tendrían la obligación de presentar un plan de contingencia para la recolección de botellas PET introducidas en el mercado y reemplazarlas por materiales alternativos como el vidrio. Sin embargo, la Cámara Nacional de Industria (CNI), se opuso fuertemente, advirtiendo que 470 empresas, incluidos grandes minoristas, se verían afectadas por la Ley de eliminación de plástico. La ley quedó en suspenso, inicialmente durante tres meses, pero luego se modificó por completo. Los constantes argumentos en contra de la prohibición finalmente llevaron a su rechazo, y los municipios de La Paz sostuvieron que no contaban con los recursos para aplicar la prohibición o controlar el nuevo sistema, y ​​que las empresas locales más pequeñas, especialmente los fabricantes de bebidas locales, pagarían los costos de la prohibición. La legislación finalmente se pospuso y será revisada en diálogo con la Cámara Nacional de Comercio y la CNI de La Paz.

En Uruguay, en septiembre de 2019, la Cámara de Senadores aprobó la Ley General de Gestión Integral de Residuos, que se convirtió en la nueva legislación para la gestión de residuos plásticos en el país. Esta legislación busca minimizar la generación de residuos y también estableció la responsabilidad para productores fabricantes e importadores, e introdujo un impuesto ambiental para financiar programas especiales de gestión de residuos y promover la recuperación de residuos a nivel nacional. Durante el proceso legislativo, la industria presionó para evitar que esta legislación llegara a buen término. Un claro ejemplo de cómo se materializó el lobby es su influencia en varios artículos de la ley. La nueva Ley General terminó por desconocer el anteproyecto de ley para prohibir las botellas y envases de PET, lo que hubiera sido un paso mucho más audaz para abordar el tema de los plásticos en Uruguay.

Sobre Changing Markets Foundation

Changing Markets Foundation se asocia con ONGs en campañas relacionadas con el mercado. Su misión es exponer prácticas corporativas irresponsables y conducir un cambio hacia una economía más sustentable. La organización Changing Markets está fundada en la creencia que los retos sociales y medioambientales a los que se enfrenta el mundo hoy en día no se deben a la falta de soluciones, sino al hecho de que éstas no se aplican y desarrollan como es debido. Por ello, las campañas de Changing Markets tienen como finalidad el desarrollo del bienestar social y medioambiental a través de la movilización de las fuerzas competitivas de mercado.

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