A Key to Rapid Methane Reduction: Keeping Organic Waste from Landfills

Waste is the third largest source of methane emissions, a greenhouse gas over 80 times as potent as CO2. Most waste sector methane emissions come from landfilling organic waste. This paper discusses how diverting organic waste from landfill is one of the fastest and most affordable ways to lower methane emissions.

A new report by the Global Alliance for Incinerator Alternatives (GAIA) provides the clearest and most comprehensive evidence to date of how better waste management is critical to the climate fight, while building resilience, creating jobs, and promoting thriving local economies.

En 2021 GAIA presentó gracias al trabajo de sus miembros en cuatro países, una investigación crítica con información inédita sobre las importaciones de residuos plásticos que estaban ingresando a países de América Latina. En esta oportunidad, compartiremos los principales hallazgos de la segunda ronda de reportes investigativos realizados por dichos miembros de GAIA en cuatro países de la región: México, Ecuador, Chile y Argentina.

Además, se incluyen mapas que grafican las importaciones y exportaciones de residuos plásticos, siendo este último un elemento nuevo dentro de las investigaciones debido al hallazgo de cifras de exportación dentro de América Latina e incluso hacia Estados Unidos, el mayor exportador de plásticos a nuestro continente.

Se requiere un esfuerzo a nivel internacional para que las emisiones de metano disminuyan significativamente a escala mundial, y en los tres sectores que más emisiones generan : agricultura, energía y residuos. Según la Evaluación Mundial del Metano (GMA) del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, las emisiones de metano deberían reducirse en al menos un 45% durante esta década, la cual es decisiva para la acción climática.

Fuelling Failure is the first report to highlight the dangers fossil fuels and plastic production pose to every single UN Sustainable Development Goal. The 17 SDGs, whose 169 targets aim to “end poverty, protect the planet and ensure prosperity for all by 2030,” touch on a diverse range of issues and challenges such as biodiversity, work, health, inequality and food. The goals apply to all countries, rich and poor, with the aim of ensuring that “no one will be left behind.” In contrast, plastic reduction and zero waste strategies would help us meet the world’s SDG’s, fast.

The paper was produced by researchers at the University of Sussex on behalf of the Fossil Fuel Non-Proliferation Treaty Initiative and key civil society partners with expertise across the SDGs: 350.org, ActionAid, REN21, Stand.earth, CAN South Asia, UNRISD, Food and Water, Rapid Transition Alliance, Leave It In the Ground Initiative, GAIA, CAN International, Center for Biological Diversity, Stamp Out Poverty, MOCICC, Power Shift Africa, WECAN and Asian Peoples’ Movement on Debt and Development.

Island communities face more challenges when confronted with the problems posed by single-use plastics. As a response to these challenges, GAIA Island communities face more challenges when confronted with the problems posed by single-use plastics. As a response to these challenges, GAIA Asia Pacific is launching this latest publication, Community Voices: Impacts of Single-Use Plastic Regulations on Philippine Coastal Communities. This highlights different experiences of waste management implementors from Siquijor, San Carlos, and Dumaguete City in implementing their single-use plastic regulations.

En 2021 el equipo regional de GAIA LAC junto al ingeniero agrónomo y miembro de GAIA Javier Souza idearon una fórmula de trabajo que explora en dichas intersecciones y promueve la interacción y el diálogo entre actores diversos, desde temáticas diversas que en el diálogo y el aprendizaje encuentran poderosos puntos de encuentro. El proceso se desarrolló durante 8 meses y este documento relata la experiencia para recoger aprendizajes y ser replicada en el futuro.

This report highlights the most actionable steps governments can take to reduce methane emissions. We found that by tackling the waste sector, governments will get fast results using some of the easiest and most affordable methane reduction strategies available.  Waste prevention, source-separation of organic discards, and other methods can reduce solid waste methane emissions by as much as 95% by 2030. 

A unque el Convenio internacional de Basilea parece que debiera prohibir la exportación de desechos tóxicos, en la práctica esto no siempre ocurre. EE. UU. sigue sin ratificar ese acuerdo internacional. Y además se recurre a subterfugios lingüísticos, como ocurre en Ecuador en la importación de basura plástica, reclasificando tales residuos como “materia prima” de una industria tolerada. La importación se hace bajo la partida aduanera número 3915, que da título a este excelente libro. Su editora, Fernanda Solíz, que dirige actualmente el Área de Salud de la Universidad Andina Simón Bolívar en Quito, es conocida por otras publicaciones anteriores. Una de ellas titulada Ecología política de la basura llevaba un prólogo de su mentor, el Dr. Jaime Breilh, y una introducción mía. Junto a ella, la periodista Susana Morán, el Área de Salud y la reciente Alianza Basura Cero Ecuador hacen parte del equipo de investigación y denuncia.

En la ecología política nos preocupamos de la energía, de los bosques y los cultivos, de la minería de metales, de los ríos y el agua, de la pesca, del cambio climático y la pérdida de biodiversidad, y está bien; pero no nos preocupamos lo suficiente de los desechos y residuos (más allá del exceso de dióxido de carbono), que sin embargo sí que aparecen en las protestas ciudadanas por la contaminación y por riesgos de los vertederos o tiraderos de basuras y el peligro de la incineración. Hay movimientos
internacionales como GAIA en contra de la incineración por

el riesgo de dioxinas y hay conflictos sobre la cuestión desde California y México hasta Europa y la China. Por el contrario, algunos tratan de disfrazar el uso de residuos plásticos como materia prima (que evita tanto la incineración como los rellenos en tierra) y los ven como parte de una “economía circular” que no existe más que en la imaginación. En vez de disminuir su producción, se exportan del Norte al Sur, como insumos baratos pero peligrosos tanto químicamente como biológicamente. La investigación revela por ejemplo que las mangueras de plástico que se han empleado en regadíos y que son exportadas de EE. UU. a Ecuador (para su reciclaje) llegan llenas de tierra. Una receta para las invasiones biológicas.

El uso de plásticos ha crecido mucho y la alarma mundial por los desechos también. Una manera de disimular esos residuos consiste en exportarlos desde el Norte a los países más pobres. Y ahí se inicia este libro, con el escándalo de ver a Ecuador en un artículo en The Guardian en la lista de los mayores importadores de desechos plásticos. El libro desmenuza esta cuestión, explica el uso que se hace en Ecuador de los plásticos en la industria del banano y también en otras actividades. Se pregunta, respondiendo con muchas cifras y algunas opiniones de los principales industriales, de parlamentarios y de funcionarios de la administración, qué es lo que está ocurriendo con el aumento
irregular de importaciones de basura plástica en Ecuador. Más allá de la recolecta de plásticos por recicladores informales, ¿a qué se debe este alarmante aumento de la importación de desechos de otros países, principalmente de EE. UU.? Una explicación es que China ha prohibido hace pocos años la importación de esos desechos y, por el contrario, parece haberse convertido en exportadora.

Este libro da pues mucha información contrastada y levanta algunas preguntas que no tienen respuesta por ahora sobre un tema que no es solo ecuatoriano sino mundial. Este libro es, sin duda, muy importante.

Joan Martínez Alier
ICTA–Universitat Autónoma de Barcelona

Editora:
María Fernanda Solíz Torres


Equipo de investigación:
Susana Morán Gómez
Alianza Basura Cero Ecuador
Área de Salud, Universidad Andina Simón Bolívar