De Plástico-a-Combustible: Una Propuesta Inadecuada

La basura plástica está aumentando globalmente y según las tasas actuales de producción, se estima que el plástico aumentará al doble en los próximos veinte años. A la luz de la crisis global del plástico, tecnologías como transformar los residuos de plástico en combustible quemándolo, son promocionadas como circulares, buenas para el medio ambiente, y sostenibles, cuando en realidad se trata de todo lo contrario.

Desde los años 50, la producción mundial de plásticos aumentó más de 20 veces y todo indica que será duplicada en 2034, si no se toman medidas para regular el ciclo de vida completo desde la concepción y diseño de los productos plásticos.

¿Qué debe hacer el Tratado global de plásticos de la UNEA para controlar su ciclo de vida completo? ¿Qué pasa con el movimiento reciclador con el reconocimiento formal a su trabajo dentro del tratado?

Las falsas soluciones a la crisis de la contaminación por plástico. Más detalles sobre los negocios que pretenden acabar con la contaminación.

Cartilla informativa sobre el ciclo de vida del plástico y la crisis socio ambiental globalizada.

En 2021 el equipo regional de GAIA LAC junto al ingeniero agrónomo y miembro de GAIA Javier Souza idearon una fórmula de trabajo que explora en dichas intersecciones y promueve la interacción y el diálogo entre actores diversos, desde temáticas diversas que en el diálogo y el aprendizaje encuentran poderosos puntos de encuentro. El proceso se desarrolló durante 8 meses y este documento relata la experiencia para recoger aprendizajes y ser replicada en el futuro.

A unque el Convenio internacional de Basilea parece que debiera prohibir la exportación de desechos tóxicos, en la práctica esto no siempre ocurre. EE. UU. sigue sin ratificar ese acuerdo internacional. Y además se recurre a subterfugios lingüísticos, como ocurre en Ecuador en la importación de basura plástica, reclasificando tales residuos como “materia prima” de una industria tolerada. La importación se hace bajo la partida aduanera número 3915, que da título a este excelente libro. Su editora, Fernanda Solíz, que dirige actualmente el Área de Salud de la Universidad Andina Simón Bolívar en Quito, es conocida por otras publicaciones anteriores. Una de ellas titulada Ecología política de la basura llevaba un prólogo de su mentor, el Dr. Jaime Breilh, y una introducción mía. Junto a ella, la periodista Susana Morán, el Área de Salud y la reciente Alianza Basura Cero Ecuador hacen parte del equipo de investigación y denuncia.

En la ecología política nos preocupamos de la energía, de los bosques y los cultivos, de la minería de metales, de los ríos y el agua, de la pesca, del cambio climático y la pérdida de biodiversidad, y está bien; pero no nos preocupamos lo suficiente de los desechos y residuos (más allá del exceso de dióxido de carbono), que sin embargo sí que aparecen en las protestas ciudadanas por la contaminación y por riesgos de los vertederos o tiraderos de basuras y el peligro de la incineración. Hay movimientos
internacionales como GAIA en contra de la incineración por

el riesgo de dioxinas y hay conflictos sobre la cuestión desde California y México hasta Europa y la China. Por el contrario, algunos tratan de disfrazar el uso de residuos plásticos como materia prima (que evita tanto la incineración como los rellenos en tierra) y los ven como parte de una “economía circular” que no existe más que en la imaginación. En vez de disminuir su producción, se exportan del Norte al Sur, como insumos baratos pero peligrosos tanto químicamente como biológicamente. La investigación revela por ejemplo que las mangueras de plástico que se han empleado en regadíos y que son exportadas de EE. UU. a Ecuador (para su reciclaje) llegan llenas de tierra. Una receta para las invasiones biológicas.

El uso de plásticos ha crecido mucho y la alarma mundial por los desechos también. Una manera de disimular esos residuos consiste en exportarlos desde el Norte a los países más pobres. Y ahí se inicia este libro, con el escándalo de ver a Ecuador en un artículo en The Guardian en la lista de los mayores importadores de desechos plásticos. El libro desmenuza esta cuestión, explica el uso que se hace en Ecuador de los plásticos en la industria del banano y también en otras actividades. Se pregunta, respondiendo con muchas cifras y algunas opiniones de los principales industriales, de parlamentarios y de funcionarios de la administración, qué es lo que está ocurriendo con el aumento
irregular de importaciones de basura plástica en Ecuador. Más allá de la recolecta de plásticos por recicladores informales, ¿a qué se debe este alarmante aumento de la importación de desechos de otros países, principalmente de EE. UU.? Una explicación es que China ha prohibido hace pocos años la importación de esos desechos y, por el contrario, parece haberse convertido en exportadora.

Este libro da pues mucha información contrastada y levanta algunas preguntas que no tienen respuesta por ahora sobre un tema que no es solo ecuatoriano sino mundial. Este libro es, sin duda, muy importante.

Joan Martínez Alier
ICTA–Universitat Autónoma de Barcelona

Editora:
María Fernanda Solíz Torres


Equipo de investigación:
Susana Morán Gómez
Alianza Basura Cero Ecuador
Área de Salud, Universidad Andina Simón Bolívar

Este documento presenta un panorama de la situación de producción y consumo de plásticos en América Latina, y una caracterización de las empresas productoras de plásticos, sus discursos y acciones. Asimismo se presentan algunos informes sobre los impactos ambientales y sanitarios de la industria plástica en la región, algunas amenazas y tendencias observadas en la pandemia de COVID-19.

Este documento usó como base el Informe Industria y mercado de plásticos en América Latina y el Caribe, actualizado en 2021, cuya versión en inglés también se encuentra disponible.

La contaminación por plásticos es ubicua. Está presente en los alimentos y el agua, en el aire que respiramos, en las profundidades de los océanos y en las montañas más remotas. Provoca daños a la salud humana y a los ecosistemas, y es portadora de sustancias nocivas que causan cáncer y otras enfermedades graves. Los plásticos también tienen un impacto enorme en el cambio climático – si fueran considerados como un país, los plásticos ocuparían el quinto lugar como causante de las emisiones de gases de efecto invernadero.