Nuestros hábitos de consumo actuales están alimentando una crisis ambiental global. La razón es simple: no podemos tener indefinidamente un sistema de consumo explotador y lineal en un planeta finito.
La buena noticia es que estos patrones de consumo se pueden cambiar de inmediato. Si tan sólo disminuimos la cantidad de cosas que consumimos, podemos generar un efecto dominó en todo el sistema. Aseguramos que se necesiten menos recursos naturales, menos energía y eliminamos por completo el problema de qué hacer con todo una vez que “se bota”.