Este mes, hace 20 años, un grupo de activistas provenientes de diferentes partes del mundo tuvieron una visión común: crear una red de base interregional para detener la amenaza de la incineración y construir un futuro justo y sin residuos. A lo largo de este mes de diciembre, compartiremos las historias de miembros fundadores de GAIA, quienes nos comparten cómo fueron los inicios  y qué valores e ideas sentaron las bases de GAIA y la fortaleza que caracteriza a nuestra red el día de hoy.

De los silos a la solidaridad

 

Una de las primeras Coordinadoras Internacionales de GAIA, Annie Leonard, reflexiona sobre la fundación de GAIA

por Claire Arkin, GAIA Coordinadora de Comunicaciones

Era diciembre del año 2000 en el centro de Conferencias Alpha, fuera de Johannesburgo, Sudáfrica, y Annie Leonard estaba nerviosa.  “Habíamos invertido meses en trabajar la idea, consultando con los aliados, aprendiendo más sobre lo que otras personas y grupos necesitaban para fortalecer su lucha contra la incineración,” recuerda.

“Realmente yo quería que funcionara, y había tantas ideas diferentes sobre lo que se debería hacer, gente trabajando en diferentes contextos, y diferentes áreas de trabajo en relación a flujos de residuos﹘me sentía esperanzada y nerviosa al mismo tiempo. El mundo necesita una GAIA fuerte y esta era nuestra oportunidad”.

Les activistes entraron a la sala de conferencias en Johannesburgo con un solo propósito en mente: lanzar una red global para terminar el reinado de contaminación de las incineradoras y encontrar soluciones alternativas a los residuos. “Estábamos sorprendides (y encantades) con la respuesta porque vinieron muchas más personas de lo que habíamos anticipado y estábamos bien preocupades de que nos íbamos a quedar sin dinero así que tuvimos que pedirle a todo el mundo que se quedaran en cuartos bien apretados!” recuerda Annie. 

Pero para poder entender cómo esa pequeña semilla que se sembró, creció hasta convertirse en la vasta red global que GAIA es hoy, Annie nos llevó de regreso a un trascendental viaje que tuvo lugar a mediados de los años noventa.  En aquel entonces, Annie era una joven activista que trabajaba en temas de contaminación por residuos tóxicos para una organización llamada Essential Information, fundada por Ralph Nader. Madhumitta Dutt, compañero activista de Nueva Delhi, viajó a los Estados Unidos para reunirse con organizaciones que trabajan temas de salud ambiental y justicia social para aprender sobre las diferentes estrategias organizativas para luchar contra la contaminación. Madhu y Annie viajaron alrededor los Estados Unidos, conociendo grupos y organizaciones de base﹘algunos de los cuales son miembros de GAIA hoy en día.

El viaje fue tan exitoso que en tan sólo un año, Madhu y Annie, junto con otres activistas organizaron un segundo evento que reunió a activistas medioambientales de todo el mundo para compartir y aprender les unes de les otres. Junto con Monica Wilson y Neil Tangri, y con la guía de Ken Geiser, organizaron una capacitación de dos semanas para activistas de todo el mundo en el Toxics Use Reduction Institute en Lowell, Massachusetts. En esa reunión se hizo evidente que trabajar unides, en solidaridad por una causa común era muy importante para activistas de diferentes regiones. Y resultó que la causa que todes tenían en común era la lucha contra la industria de la incineración. “Casi todes querían ir a un grupo de trabajo para discutir sobre la lucha contra la incineración. Todes elles estaban luchando contra incineradoras en sus países de origen y querían aprender y elaborar estrategias sobre cómo detenerlas “.

Al describir sus razones para ayudar en los inicios de GAIA, Annie escribe, “Hay un imperativo moral y científico para dar el alto a estas cosas que envenenan a la gente y perpetúan la cultura de los residuos. En ese momento yo llevaba ya una década siendo activista en temas de residuos, viajando a muchos países  haciendo trabajo organizativo contra el tráfico de residuos. Me alarmaron las propuestas de incineradoras que estaban apareciendo en todos lados, desde Sudáfrica hasta la India… esas comunidades no se conocían entre ellas, por lo que era fácil para los promotores de la incineración mentir sobre cómo sus incineradoras funcionaban en otros lugares. Vimos el potencial de construir una coalición amplia, diversa y valiente que pudiera trabajar en conjunto y apoyarse mutuamente para luchar contra estas monstruosidades, compartir información para comprender mejor a nuestro oponente, socavar el financiamiento y la licencia social de estas plantas y terminar con la era de la incineración”.

Mientras que todes estaban de acuerdo de que la lucha contra la incineración era la mayor prioridad en el trabajo contra la contaminación tóxica, no todes estaban de acuerdo en la mejor manera de hacerlo. “Recuerdo que algunas personas dijeron que debíamos enfocarnos en detener las incineradoras: que necesitábamos una alianza global contra la incineración” recuerda Annie. “Otres dijeron que también necesitábamos construir soluciones y alternativas ya que la falta de alternativas creíbles socavaba el trabajo anti-incineración; dijeron que necesitábamos una alianza global para alternativas a la  incineración “.  Cuando llegó el momento de escoger un nombre para la organización que acababa de nacer, hubo un debate sobre qué estrategia  debería enfatizar el nombre. Una mujer nigeriana garabateó la palabra GAIA en su cuaderno de notas y el nombre pegó. “Miramos su cuaderno y nos dimos cuenta de que GAIA era un gran nombre, cuyo significado se podría elegir en función de cómo se estuviera enfocando el trabajo en cada región. De esa manera, estábamos unides como una sola organización, pero podíamos adaptar la organización a las necesidades locales “.

Annie afirma, ”También me gustaron mucho las conversaciones sobre cómo garantizar que GAIA operara de acuerdo con los valores que queremos ver en el mundo y construyera estructuras y procesos que incorporaran equidad en la participación. Esa es la razón por la cual originalmente teníamos un modelo de liderazgo compartido por co-coordinadores del norte y el sur global “. Estos valores de equidad, justicia y liderazgo comunitario se han convertido en la piedra angular de GAIA desde su fundación. Como dice Annie, “GAIA nunca habría sobrevivido si no hubiera abrazado la solidaridad, con los miembros de GAIA apoyándose entre sí alrededor del mundo cruzando geografías y diferencias. Me impresiona que GAIA ve los residuos como un problema sistémico y que sabe que el poder de la gente,  las comunidades, y los procesos organizativos, y no cualquier novedosa solución tecnológica, es lo que nos  ayudará a ganar “.

A medida que GAIA entra en la siguiente fase de su larga vida, las organizaciones miembro tienen mucho trabajo por delante. “Con China ya no aceptando nuestros residuos plásticos, y la construcción petroquímica ocurriendo en el Golfo, aumentará la presión para quemar volúmenes gigantescos de plástico”, afirma Annie. “Tenemos que unirnos para luchar contra ellos en todos los frentes, luchar contra ellos como si nuestra vida dependiera de ello”.  Annie confía en que la red va a perseverar, en gran parte debido a las relaciones que hemos tejido entre nosotres. “Me encantan las amistades transculturales que han crecido a través de GAIA, amo a todos mis hermanos y hermanas GAIA en todo el mundo!” dice Annie, antes de agregar: “Sobre todo, me encanta cada clavo extra que podemos poner en el ataúd de la industria incineradora”.