Por Magdalena Donoso, Coordinadora de GAIA para América Latina.

El libro “El Derecho a la salud en el oficio del reciclaje: Acciones comunitarias frente al COVID-19”, es un esfuerzo por desmantelar el miedo como motor para enfrentar la pandemia que experimenta el mundo hoy, y en particular las recicladoras y recicladores de base en Ecuador y América Latina. En sus páginas, el virus no aparece como el culpable de nuestros males. Al contrario, el COVID-19 aparece como una expresión de nuestra insana relación con la naturaleza, la que ha alterado los procesos metabólicos que se daban en armonía entre sociedad y naturaleza, y ha quebrado también las relaciones de colaboración entre los seres humanos.

En este escenario se encuentran el y la recicladora de base como parte de una población particularmente vulnerable a las múltiples dinámicas de relación que imperan hoy, donde por la forma en que este oficio se realiza, enfrentan una triple exposición: ambiental, laboral y doméstica. Así, el libro entrega información y recomendaciones exhaustivas para la promoción y prevención profundas ante el COVID-19, y ubica el monitoreo comunitario participativo (MCP) como una herramienta emancipatoria fundamental. El MCP permite la comprensión de las determinaciones estructurales del problema y posibilita un diagnóstico aterrizado para la mejor toma de decisiones, así como una evaluación posterior clara sobre el resultado de los planes de acción definidos.

Este libro nos deja al final de su relato con un llamado a la construcción de otro mundo posible, un mundo basura cero, como apuesta para la  recuperación de la circularidad en las relaciones de las sociedades y sus naturalezas, en un camino de cambio profundo en nuestra forma de extraer, producir, distribuir y consumir. En este nuevo mundo, las y los recicladores de base en su rol de ecologistas populares, reivindican a la basura no como mercancía sino como una herramienta que, limpiando y reparando el mundo, aporta al bien común y nos acerca a una realidad donde pandemias y otros profundos desequilibrios no tienen cabida.