Pachuca, Hidalgo. Julio 2019.

Con la activa colaboración de organizaciones de la sociedad civil y activistas de la región, diputados de la LXIV Legislatura del Congreso del Estado de Hidalgo presentaron una iniciativa en contra de la incineración a través de la reforma y suma de artículos de la Ley para la Protección al Ambiente del Estado de Hidalgo.


La comunidad organizada de México ha resistido por años la instalación de incineradores así como la quema de residuos urbanos en cementeras.

 

La iniciativa estipula la prohibición de la incineración de residuos sólidos urbanos y de manejo especial, y determina que ningún tipo de residuos podrá ser considerado como materia prima con valor calorífico. Asimismo, propone que el manejo y la gestión de los Residuos Sólidos Urbanos se estipulará en la Ley de Residuos del Estado de Hidalgo, teniendo como eje rector los planes de Basura Cero y el compostaje domiciliario. Ciudades con más de un millón de habitantes podrá optar por la biodigestión de sus residuos orgánicos. Por último, propone la creación de un Consejo de Vigilancia Ciudadano para mantener un control en el cumplimiento de esta ley.

Esta Iniciativa tiene como propósito fundamental, fortalecer los diversos mecanismos institucionales, a efecto de prever la violación sistemática a derechos humanos en materia ambiental, tutelados en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y en los tratados internacionales, buscando siempre el respeto irrestricto a los derechos pro persona.

Por tal razón, la Iniciativa que se sometió a consideración se fundamenta en aspectos económicos y ambientales asociados a la incineración, que indican que la incineración no resuelve el problema de la recolección de los RSU e impide la búsqueda de otras soluciones que puedan ser más sustentables y sostenibles con el tiempo. Asimismo, en la fundamentación de la propuesta se expresa que la incineración obvia el principio precautorio, compite con otras actividades económicas y sociales por los bienes estratégicos (como el agua) y genera gases y contaminantes clasificados como Orgánicos Persistentes y Orgánicos Volátiles.

 

Incineración en México y cementeras

 

Aunque en México y en Latinoamérica, no existen a la fecha plantas incineradoras de Residuos Sólidos Urbanos (RSU), esta actividad se realiza en hornos de plantas cementeras. Actualmente iniciativas gubernamentales, principalmente de la Ciudad de México, buscan promover la incineración de RSU. Primeramente, mediante un convenio celebrado con la empresa cementera CEMEX en el año 2012 (Carrasco y Vargas, 2015), para incinerar basura en los hornos de sus fábricas en los Estados de México, Hidalgo y Puebla, más recientemente en el 2017, mediante el proyecto de la planta “El Sarape”, de la transnacional Veolia (Carrasco, 2015).

En su fundamentación, la propuesta explica que la nueva Constitución de la Ciudad de México señala que: “queda prohibida la privatización y concesión de los servicios públicos de recolección y tratamiento de residuos sólidos”, sin embargo, un proyecto de incineración, mencionado como termovalorización, fue propuesto para desarrollarse en la CDMX, por la administración anterior, aunque actualmente se encuentra cancelado. En Hidalgo el proyecto de la incineradora VALORSUM, a instalarse en Tizayuca, ha amenazado a la comunidad de manera constante desde el 2014, en este momento los promotores del proyecto también cancelado, buscan nuevamente impulsarlo.

La industria cementera utiliza como combustible alterno coque de petróleo y otros residuos como neumáticos, desechos industriales, químicos y hospitalarios, que generan emisiones peligrosas a la atmósfera. Aunado a lo anterior, se tiene que a partir del 2012 en México se ha iniciado con la incineración de residuos sólidos urbanos, en las plantas cementeras de CEMEX. (Vargas y Vilella, 2013).  Esto ha traído como consecuencia el aumento de Metales pesados y Dioxinas y Furanos. Tal como se muestra en la Tabla 1, las plantas cementeras de CEMEX presentan una mayor variedad de contaminantes.