El consorcio regional de gestion de residuos de la provincia española de Gipuzkoa, frente a un relleno
sanitario en uso y cercano a su capacidad maxima en 2002, propuso la construccion de dos nuevos incineradores. La ciudadania se opuso tenazmente e impidio la construccion de uno de ellos. Luego, continuo la oposicion al segundo incinerador y tras una compleja campaña, Gipuzkoa es hoy la primera provincia de España libre de incineradores.