English below

Organizaciones sociales y ambientales revelan violación al Convenio de Basilea.

 

El 26 de agosto, el presidente de Argentina Mauricio Macri firmó el decreto Nº 592/2019, reclasificando lo que se considera como residuos y como mercancías en el contexto del comercio internacional (movimiento transfronterizo). De acuerdo con organizaciones internacionales y agrupaciones ambientalistas y sociales de Argentina, el nuevo decreto es ilegal bajo el derecho internacional y supone un riesgo para el ambiente, la salud y las fuentes de trabajo asociadas al reciclaje. Las organizaciones exigieron hoy la derogación inmediata del decreto. 

La Red de Acción en Basilea (BAN, Basel Action Network) y la Alianza Global por Alternativas a la Incineración (GAIA) se suman a la Coalición Ciudadana Anti-Incineración, Greenpeace Argentina y a la Federación Argentina de Cartoneros, Carreros y Recicladores (FACCyR) en expresar su sorpresa y alarma sobre el decreto que va en contra de la obligación legal de Argentina de sostener las definiciones de residuos establecidas por el Convenio de Basilea sobre Movimientos Transfronterizos de Residuos Peligrosos y su Eliminación (Convenio de Basilea), el convenio internacional que regula los movimientos internacionales de residuos. 

El Convenio de Basilea define a los residuos de manera tal que incluye a aquellos materiales que son destinados a procesos de “recuperación”, que incluyen el reciclaje pero también a la incineración con recuperación de energía (Anexo IVB del Convenio de Basilea). Esto es así porque estas tecnologías pueden contaminar, y por ende el Convenio de Basilea requiere que se controlen como residuos. El decreto 591 limita la definición de residuos drásticamente, permitiendo que muchos residuos que sean destinados a reciclaje o incineración escapen los controles. El Convenio de Basilea no permite que los países que son parte limiten el alcance del convenio por cambios en su regulación nacional u otros medios. 

“Argentina ya adoptó la definición internacional de residuos cuando ratificó el Convenio de Basilea”, dijo Jim Puckett, fundador y director de la Red de Acción en Basilea, una organización que monitorea ese movimiento internacional de residuos. “A menos que quiera irse del Convenio, este decreto, tal como está, viola la ley internacional.”

“Este decreto que transforma a la Argentina en un basurero mundial se da en un contexto internacional muy sugestivo. Cuando países como China, Malasia e Indonesia cierran sus fronteras a los residuos plásticos, y Estados Unidos necesita nuevos lugares para descartar su basura, el presidente Mauricio Macri aprueba el Decreto 591 que le permite recibirlos”, indicó Raúl Montenegro de FUNAM y la Coalición Ciudadana Anti-Incineración de Argentina. 

“Este decreto podría significar una política de puertas abiertas a la importación de residuos a la Argentina, y a la contaminación que esto trae asociado. Nuestro seguimiento del tema muestra que el comercio internacional de residuos magnifica las inequidades globales y genera impactos nocivos a las poblaciones de los países importadores, especialmente cuando se trata de residuos plásticos y electrónicos. En muchas ocasiones, los residuos importados terminan siendo usados como combustibles en hornos cementeros o incineradores, emitiendo dioxinas, furanos y emisiones de gases de efecto invernadero,” dijo Cecilia Allen, de GAIA. 

“Si el decreto se mantiene, también pone en riesgo la fuente de trabajo de 150.000 recicladores que trabajan en todo el país y son la principal fuente de insumos para la industria de reciclaje en Argentina. Si la importación alienta la incineración, es difícil imaginar cómo sobrevivirá la industria de reciclaje. Sumado a eso, la mayoría de materiales reciclables generados localmente son reciclados por compañeros que trabajan en basurales y rellenos o siguen desperdiciándose por falta de apoyo gubernamental al reciclaje. En lugar de importar basura deberíamos reciclar los materiales que generamos aquí”, dijo Jacquelina Flores, Secretaria de la Federación Argentina de Cartoneros, Carreros y Recicladores.

 Abogados, recicladores y militantes ambientales presentaron un recurso para derogar el decreto en vista que viola el artículo 41 de la Constitución argentina, que garantiza la protección ambiental y prohíbe la importación de residuos tóxicos. A la acción de los grupos ambientalistas se suma la movilización de los recicladores informales, que marcharon por la ciudad de Buenos Aires hace unas semanas. 

  Para más información

 


 

Argentina’s new waste decree is illegal and must be repealed

 

 

Social and environmental organizations reveal Basel Convention violations

On 26 August, Argentinian president Mauricio Macri signed decree 591/2019, reclassifying what are considered wastes and what are considered commodities in the context of international trade (transboundary movements). According to local and international environmental and social organizations, the new waste decree is illegal under international law, and places its environment, health, and recycling jobs at risk. The groups today called for the decree’s immediate repeal.

The Basel Action Network (BAN) and the Global Alliance for Incinerator Alternatives (GAIA) joined the Anti-Incineration Citizens Coalition of Argentina, Greenpeace Argentina and the Argentinian Federation of Waste Pickers (FACCyR) in expressing surprise and alarm over the decree as it violates Argentina’s legal obligations to uphold waste definitions established in the Basel Convention on the Control of Transboundary Movements of Hazardous Wastes and their Disposal (Basel Convention), the international treaty that regulates global waste flows. 

The Basel Convention defines wastes in a manner that includes materials destined for “recovery” operations, which include recycling, but also “waste-to-energy” incineration and co-incineration in cement kilns. These operations can lead to significant pollution, and thus the Basel Convention requires parties to control them as wastes. Decree 591 limits the definition of waste dramatically, allowing many wastes destined for recycling or incineration to escape control. The Basel Convention does not allow countries that are party to it to unilaterally reduce the scope of the treaty by new national definitions or other means.

“Argentina has already agreed to the international definition of waste when it joined the Basel Convention,” said Jim Puckett, founder and director of the Basel Action Network, a global  waste trade watchdog organization. “Unless it wishes to leave the Convention at the same time, this decree, as written, violates international law.” 

“This decree that turns Argentina into the world’s dump is issued in a very significant international context. When countries such as China, Malaysia and Indonesia are closing their borders to plastic waste, and United States needs new places to export its trash, President Macri approves decree 591 that allows the import of this trash,” said Raúl Montenegro from FUNAM (Environmental Defence Foundation) and the Anti-Incinerator Citizens Coalition of Argentina. 

“This decree could mean an open door policy for foreign wastes coming into Argentina, and the pollution that comes with it. Our investigations show that global waste flows magnify global inequalities, and harm local communities in receiving countries, particularly when it comes to plastic waste and e-waste. Often, imported wastes end up being used to fuel cement kilns or feed incinerators, emitting dioxins, furan and heavy metals, as well as lots of carbon emissions,” said Cecilia Allen, Global Programs Advisor at GAIA. 

“The decree, if retained, also puts at risk the jobs of 150,000 informal recyclers who work nationwide and are the largest suppliers of Argentina’s recycling industry. If waste imports encourage incineration, it is hard to imagine how the recycling industry will survive. In addition, most of the recyclables produced domestically are either recycled by the colleagues who work in dumps or landfills or wasted due to lack of governmental support to recycling. Instead of importing waste we should be recycling the materials we produce here,” said Jacquelina Flores, Secretary of the Argentinian Waste Pickers Federation.  

Argentinian lawyers, recyclers and environmental activists have also filed a motion to repeal the decree on grounds that it violates Article 41 of Argentina’s constitution that guarantees environmental protection and bans toxic waste imports. Argentinian environmental groups’s mobilisation to repeal the decree has been mirrored by the mobilisation of informal sector recyclers, who marched in the capital Buenos Aires a few weeks ago. 

 

For more information, please contact: