Ante las sostenidas y masivas manifestaciones ciudadanas ocurridas en el país y las crecientes violaciones a los derechos humanos que están ocurriendo hoy, declaramos lo siguiente:

  1. Interpretamos la explosión social de la que hemos sido testigos como la respuesta a una violencia estructural que ha hecho crecer el descontento y sensación de injusticia y abuso permanentes de la población. Derechos fundamentales son violentados día a día en un contexto de explotación de la naturaleza y desigualdad extrema, amparados por un modelo económico extractivista que no tiene miramientos con la salud de los ecosistemas y de las personas.
  2. Rechazamos rotundamente la violencia del Estado que ha terminado en muertes y violaciones a los derechos humanos en todo el territorio. En ningún caso consideramos que sea la forma de reprimir el descontento ciudadano y exigimos el retiro inmediato de las calles por parte de los militares.
  3. Rechazamos que este modelo económico promueva, como lo ha hecho con todas las esferas de la vida, la mercantilización y privatización de los residuos consiguiendo, a través de modelos como el enterramiento de residuos y la incineración, la agudización de contradicciones ecológicas, económicas y sociales que fomentan sistemas lineales (“a más basura, más dinero”), desplazando a familias recicladoras que recuperan los materiales para dotarlos nuevamente de valor y desincentivando medidas para la reducción y recuperación de los residuos. 
  4. Impulsamos y apoyamos las acciones para detener la aprobación del TPP11 pues amenaza directamente los derechos humanos, la soberanía y la conservación de los ecosistemas, y demandamos la aprobación inmediata del Acuerdo de Escazú, herramienta fundamental en un momento crítico a nivel nacional en cuanto a la seguridad e integridad de defensores ambientales.
  5. Nos sumamos asimismo a las demandas sociales transversales planteadas en el marco de esta gran movilización nacional, y hacemos hincapié en la necesidad de una Asamblea Constituyente para avanzar de manera colectiva hacia una Constitución representativa que defiende la vida y no la propiedad.

En cada uno de nuestros espacios territoriales nos encontramos apoyando la participación comunitaria y ciudadana, ejes fundamentales para construir en forma colectiva el cambio profundo que una mayoría abrumadora de personas demanda en Chile. Nuestra esperanza es que este despertar chileno nos encaminará hacia una vida donde el consumo no sea el eje de nuestras actividades y supuesta satisfacción vital, y que ese cambio moverá las estructuras de poder que alimentan un modelo depredador que tiene al planeta y a sus habitantes viviendo el colapso ambiental y social que todavía tenemos tiempo de transformar para volver al equilibrio, donde la alegría de todos los seres que habitamos la Tierra sea un derecho garantizado.

La Alianza Basura Cero Chile reúne a organizaciones de distintas regiones del país y su compromiso es promover, impulsar y trabajar por el manejo sustentable de residuos sólidos urbanos, para construir mejores ciudades, más justas y sustentables en diferentes niveles y ámbitos territoriales, sociales y políticos.