El 79% de las plantas incineradoras están ubicadas en comunidades marginadas y de escasos recursos.

 

Nueva York/Berkeley, Estados Unidos, mayo de 2019 – El centro de medio ambiente y diseño Tishman de The New School en la ciudad de Nueva York ha revelado por primera vez que aproximadamente 8 de 10 incineradores de residuos en Estados Unidos están ubicados en comunidades que enfrentan impactos ambientales (comunidades de escasos recursos o marginadas). Se sabe que estas instalaciones emiten mercurio, plomo, material particulado 2,5 y 10, dióxido sulfúrico, óxido de nitrógeno y monóxido de carbono, elementos que representan peligros importantes para la salud pública. Muchas de estas comunidades, donde están ubicados los incineradores, ya están saturadas de contaminación proveniente de fuentes industriales, generando impactos acumulativos que las entidades reguladoras no consideran cuando establecen las regulaciones para las emisiones. Aproximadamente 4,4 millones de personas en Estados Unidos viven dentro de un radio de casi 2 km de distancia de un incinerador.

Denise Patel, Directora de programas de EE.UU, GAIA, indica que “esta nueva investigación de The New School muestra lo que se ha sabido por décadas. Las comunidades marginalizadas y de bajos recursos sirven de vertedero para la basura nacional, afectando su salud por generaciones. Las ciudades están ante una encrucijada, pueden elegir atarse a una nueva generación de incineradores que costarán millones de dólares y continuar contaminando a las comunidades más vulnerables o pueden hacer una transición hacia un sistema sustentable que mejore la salud pública y ahorre dinero.

En una exhaustiva  investigación de la industria en Estados Unidos desde sus inicios en los 80 hasta hoy, el reporte concluye que los incineradores son una mala inversión para las ciudades. “Es demasiado caro mantener estas instalaciones, demasiado riesgoso para invertir y demasiado costosas para actualizarlas,” indica Ana Baptista, Directora asociada del centro ambiental y de diseño Tishman de The New School. “Los incineradores en Estados Unidos están funcionando bajo una economía cada vez más volátil y con condiciones reguladoras que amenazan sus principales fuentes de ganancias, cuotas de vertido y venta de energía.”

A pesar de ser grandes contaminantes ambientales, muchos incineradores para poder mantener su negocio a flote dependen de subsidios hechos para las energías renovables. Whitney Amaya, líder comunitaria Basura Cero en la organización East Yard Communities for Environmental Justice en Long Beach, California, “No es justo que los incineradores se presenten como amigables y respetuosos con el medio ambiente cuando están arrojando toxinas que están dañando la salud de las comunidades. ¿Por qué las comunidades marginadas y de escasos recursos tienen que respirar la basura de ciudades como Beverly Hills o Santa Monica?”   

Ciudades de todo Estados Unidos están reconociendo que los incineradores están frenando el progreso hacia la reducción de residuos y de la contaminación y están avanzando para cerrarlos. En marzo de este año, el incinerador de Detroit cerró luego de más de 30 años de contaminación. KT Andresky, coordinador de campaña de Breath Free Detroit indica. “Ahora que hemos cerrado el incinerador de Detroit en forma exitosa, nuestra comunidad le exige a la ciudad de Detroit que ponga en práctica estándares estrictos de reciclaje, reutilización y reducción con foco en las economías circulares locales, una transición a trabajos ecológicos, sindicatos y protecciones para los residentes contra la gentrificación entrante. Nadie puede quedar atrás en el camino hacia un futuro basura cero.”

Mientras que muchas ciudades están dejando atrás la incineración, aún quedan incineradores y muchos de ellos están la última etapa de su vida útil, ciudades de todo el mundo se enfrentan a una decisión: rescatar estas antiguas instalaciones contaminantes o cerrarlas para siempre.

Watfor señala, “Necesitamos cambiar nuestro futuro como ciudad, por eso estamos actuando y guiando el camino hacia una transición justa que lleve a Basura Cero en Baltimore. Nuestra comunidad ha sido ignorada, rechazada por generaciones… y ahora estamos liderando el camino hacia un futuro sustentable.”

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