Para cumplir con la premisa de ética médica “ante todo, no hacer daño” los establecimientos de salud tienen la responsabilidad de gestionar los residuos de manera de proteger la salud pública y el ambiente.

Los hospitales generan grandes volúmenes de residuos que pueden ser muy tóxicos e infecciosos, y la quema y vertido de estos residuos amenaza la salud humana y ambiental. GAIA trabaja en estrecha colaboración con su aliada Salud Sin Daño para eliminar la peligrosa práctica de incinerar los residuos hospitalarios y para minimizar la cantidad y toxicidad de todos los residuos generados por el sector de la salud.

El primer paso es la minimización y segregación de residuos. Minimizar los residuos no sólo protege al hombre y el ambiente sino que además ahorra a los establecimientos cantidades significativas de dinero. Entre las técnicas de minimización de residuos se destacan:

  • Reducción de la fuente: minimizar o eliminar la generación de residuos en la fuente misma a través de técnicas tales como sustitución de productos, control de inventario, cambios de tecnología y buenas prácticas operativas. También se puede reducir la toxicidad de los residuos mediante las políticas de compra y la sustitución de productos.
  • Segregación: separar los diferentes tipos de residuos en el punto de generación y mantenerlos separados entre sí. Mediante esta práctica es posible aplicar las técnicas adecuadas de recuperación de recursos y de reciclaje a cada residuo por separado. Se minimiza la cantidad de residuos infecciosos, peligrosos, y radiactivos de baja actividad que deben tratarse de conformidad con requisitos especiales (y en general costosos). Si no se separan, todos los residuos médicos deben tratarse como potencialmente infecciosos.
  • Recuperación y reciclaje de recursos: recuperación y reutilización de materiales de desecho. La mayoría de los residuos de los establecimientos médicos son sorprendentemente parecidos a los residuos de un edificio de oficinas o un hotel: papel, cartón y restos de comida. Los hospitales pueden implementar programas relativamente simples que desvíen estos materiales del flujo de residuos sólidos, lo cual reduce los costos de disposición.

Una vez minimizados y separados los residuos hospitalarios, los residuos infecciosos deben ser tratados para prevenir la propagación de enfermedades. Actualmente se cuenta con tecnologías económicas que son más seguras e higiénicas que la incineración y resultan igual de efectivas en lograr la inocuidad de los residuos médicos. Para más información sobre residuos médicos, visite el sitio de Salud Sin Daño.