• Más de 500 personas se sumaron a la marcha contra la planta incineradora WTE Araucanía, Chile realizada el día 3 de octubre.

Con todo un récord de más de 3.500 observaciones al Estudio de Impacto Ambiental presentado por la empresa, la ciudadanía de Temuco, Chile puso en claro su rechazo a la instalación de la planta de incineración WTE Araucanía, luego de una marcha masiva llevada a cabo en la ciudad en los primeros días de octubre.

El proyecto que busca incinerar toda la basura que se produce en Temuco – 156 mil toneladas anuales- se encuentra en revisión por parte del Servicio de Evaluación de Impacto Ambiental (SEA) y sería el primero en Chile de su tipo.

Respecto del rechazo que el proyecto ha generado en la ciudadanía, la Coordinadora de RADA Araucanía -miembros de la Alianza Basura Cero Chile y de GAIA, Alejandra Parra, expresó que “el hito fundamental de este proceso fue esta marcha del 3 de octubre, como cierre del proceso de participación ciudadana, día en el que marchamos más de 500 personas de Temuco y de Lautaro para decir ¡No a la Incineradora! y entregar más de 2.500 observaciones ciudadanas, que sumadas a las ingresadas previamente hacen más de 3.500 observaciones ciudadanas contra este proyecto, lo que demuestra el amplio rechazo transversal en toda la ciudadanía, a esta iniciativa que amenaza la salud de las personas y del ambiente”.

Sobre las razones para que exista esta gran cantidad de observaciones, Parra explicó que se pueden atribuir al rechazo transversal y general que este proyecto genera en la población tanto de Temuco como de Lautaro.

“Este rechazo se ha visibilizado gracias al trabajo de organizaciones ciudadanas como la RADA, CORFAS, ADEMA, las comunidades mapuche del sector Malpichahue de Labranza, Bomberos de Lautaro, etc., que hemos organizado reuniones informativas, visitas a las radios locales, jornadas de recopilación de observaciones ciudadanas, y muchas otras actividades donde incansablemente nos estamos comunicando cada vez más con la población y llegando a niveles cada vez más profundos de difusión de la información. No queda más que ponerse en acción para defender el medio ambiente como un derecho humano al que todos debemos acceder por igual y que el Estado nos debe garantizar” aseguró.

Siendo un tema de una cierta complejidad para la población en general, se ha realizado un gran trabajo de acercamiento a los ciudadanos para la comprensión de los términos clave para lograr el compromiso necesario “a pesar de que es un tema muy técnico y difícil de entender, cuando le simplificamos el lenguaje a las personas y le quitamos el tecnicismo a la información, la gente se siente impulsada y llamada a participar para detener este monstruo que nos amenaza. Más que apoyo, mucha gente se ha hecho partícipe de la lucha contra la incineradora, que es algo invaluable y muy importante para un movimiento ciudadano”, concluyó Alejandra.

Los argumentos

“Los argumentos que usamos para difundir la amenaza de la incineradora, tienen que ver con los impactos más negativos que puede generar, y esto tiene relación con las emisiones a la atmósfera de compuestos cancerígenos como las dioxinas, metales pesados y furanos, que además salen en forma de nanopartículas, tan pequeñas que no se pueden filtrar y son capaces de atravesar cualquier membrana del cuerpo. Además de provocarnos cáncer por la exposición directa, estas sustancias se acumulan en el cuerpo de los seres vivos, y sus concentraciones aumentan al avanzar en la cadena alimenticia. Es decir, los seres vivos que menos acumulan dioxinas, furanos y metales pesados en sus cuerpos, son los vegetales que los absorben del aire, suelo y agua. Pero los animales herbívoros que se comen ese pasto aumentan las concentraciones de estos contaminantes en sus cuerpos, ya que a través de la ingesta incorporar en poco tiempo lo que el pasto incorporó todo el tiempo que estuvo expuesto” explicó.

Agregó que “si nos comemos esos animales herbívoros que pastaron en un lugar expuesto a los contaminantes de la incineradora (al menos 50 kilómetros a la redonda de la chimenea), aumentamos aún más la concentración de los contaminantes, ya que ingerimos lo que la vaca (o el animal que sea) ingirió toda su vida del pasto que a su vez acumuló toda su vida. Y lo más terrible, es que el alimento que más concentración de estos contaminantes cancerígenos termina acumulando, es la leche materna. Es decir, los lactantes que consumen leche materna pueden ingerir elevadas dosis de contaminantes cancerígenos producto de la suma de la ingesta de la madre, los animales que ésta consume, y el pasto que consumieron esos animales más lo que los mismos animales absorbieron por su propia exposición”.

Explicó que incluso en en el supuesto imposible de que una incineradora no generara contaminación, ésta sigue siendo un sistema insustentable, ya que incinerar residuos o basura, es incinerar recursos naturales.

“Cada vez que incineramos un residuo y recuperamos parte de su energía en forma de calor y luego electricidad, estamos promoviendo el despilfarro de recursos naturales, que ya para ser extraídos se generan enormes impactos ambientales, los que se suman a los impactos del transporte de la materia prima virgen, y de los procesos de manufactura. ¿Cuándo terminaremos de fabricar cosas que se transforman en basura, si éstas son incineradas en plantas que ganan mucho dinero con esta actividad?” se preguntó.

Respecto de hacia dónde avanzar, Alejandra aseguró que se debe dejar de transformar recursos naturales en basura, avanzar hacia una economía circular donde nada se desperdicie, donde tengamos conciencia de que vivimos en un planeta finito con recursos naturales que deben dejar de ser desperdiciados con la única finalidad de generar mayores ganancias a quienes acumulan el capital y se enriquecen con la destrucción ambiental y el dolor y sufrimiento de las comunidades que viven donde se extraen los recursos naturales.

“La incineración de residuos apunta a perpetuar este sistema. Debemos avanzar en el sentido contrario si queremos que aún quede un planeta que disfrutar para nuestros hijos, sobrinos, nietos, y para nosotros mismos. Debemos avanzar hacia Basura Cero” finalizó.