|
POISON
FACTORIES OF THE WORLD BANK
<pdf
version>    <español>
In
the last few years alone, the World
Bank Group has funded incineration projects in at least 65
countries. Incinerators for medical and
municipal waste have been linked to severe public health threats
and pollution in the United States, Europe and Asia. The combination
of intense public opposition to incinerators and increasingly
strict regulation has forced the closure or cancellation of
thousands of incinerators in industrialized countries. Incinerators
are fast becoming an obsolete technology as hospitals and
cities are moving towards safer and more economical alternative
approaches to waste management.
The U.S. Environmental Protection Agency has
found medical and municipal waste incineration to be the primary
source of dioxins and a major source of mercury and other
toxic substances.
Dioxins and related compounds are extremely
potent toxic substances that produce a remarkable variety
of adverse effects in humans and animals at extremely low
doses. These compounds are persistent in the environment and
accumulate in magnified concentrations as they move up the
food chain, concentrating in fat, notably in breast milk.
They are distributed globally and are present in every member
of the human population. Dioxins are known to cause cancer.
Developing organisms are particularly susceptible in all species
studied, and very small fetal exposures to dioxins frequently
have permanent, life-long effects.
Mercury is also bioaccumulative and is toxic
to the kidneys and nervous system, interfering with normal
brain development. In the United States, current environmental
levels of mercury pollution are sufficient to prompt 27 states
to advise pregnant women and women of reproductive age not
to eat fish caught in local waters.
Nevertheless, the World Bank Group has repeatedly
rejected calls for it to stop funding incineration. Its promotion
of a dirty technology, rejected in many Northern countries
as unacceptably polluting, constitutes a direct affront to
international efforts to minimize the production and emission
of persistent toxic pollutants such as dioxins and mercury.
In particular, the United Nations' Stockholm Convention on
Persistent Organic Pollutants calls for the "minimization
with the ultimate goal of elimination" of dioxins.
Members of Global Alliance for Incinerator
Alternatives (GAIA) from around the world are launching a
new campaign to stop the World Bank Group from funding the
migration of this toxic technology to Southern countries.
We demand an end to POPs-producing projects, and full compliance
with the letter and spirit of the Stockholm Convention. For
more information, or to get involved, contact:
GAIA
gaia@no-burn.org
www.no-burn.org
Unit 320, Eagle Court Condominium
26 Matalino Street, Barangay Central,
Quezon City, Philippines
Essential Action
action@essential.org
www.EssentialAction.org
PO Box 19405
Washington DC 20036, USA
FABRICAS
DE VENENO DEL BANCO MUNDIAL
En los últimos años, el Grupo
del Banco Mundial ha financiado proyectos de incineración
en por lo menos 65 países. Los incineradores utilizados
para quemar los desechos médicos y municipales se han
relacionado con serias amenazas a la salud pública
y la contaminación del medio ambiente en los Estados
Unidos, Europa y Asia. La intensa oposición pública
al uso de incineradores, así como el aumento de restricciones
en los cuerpos legales han forzado el cierre de incineradores
y la cancelación de muchos proyectos en los países
industrializados. A medida que los hospitales y las ciudades
avanzan hacia alternativas más seguras y económicas
de manejar los desechos, los incineradores se convierten en
una tecnología obsoleta.
La Agencia para la Protección del Medio
Ambiente de los Estados Unidos (EPA) ha descubierto que la
incineración de los desechos médicos y municipales
es la mayor fuente de dioxinas y una de las fuentes principales
de mercurio y otras substancias tóxicas.
Las dioxinas y otras substancias parecidas
son tan altamente tóxicas que aún en cantidades
extremadamente pequeñas producen una gran variedad
de efectos nocivos en los seres humanos y en los animales.
Estas substancias persisten largo tiempo en el medio ambiente
y se acumulan en concentraciones magnificadas a medida que
atraviesan la cadena alimentaria, concentrándose en
las grasas, y notablemente en la leche materna de animales
y seres humanos. Asimismo se distribuyen globalmente y se
hallan presentes en todos los seres humanos. Se sabe que las
dioxinas causan cáncer. De todas las especies estudiadas,
los organismos en desarrollo se hallan especialmente en riesgo,
y la exposición de las mujeres embarazadas a las dioxinas
frecuentemente produce efectos en los fetos para toda la vida.
El mercurio también es bioacumulativo
y tóxico a los riñones, al sistema nervioso
e interfiere con el desarrollo normal del cerebro. En los
Estados Unidos, los niveles actuales de mercurio en el medio
ambiente son suficientes como para forzar a 27 estados a avisar
a las mujeres embarazadas y a las mujeres en edad reproductiva
no consumir pescado proveniente de aguas locales.
A pesar de todo, el Grupo del Banco Mundial
ha rechazado varias veces los llamados para que cese el financiamiento
a la incineración. Su promoción en países
del Sur de esta tecnología sucia, ya rechazada en muchos
países del Norte, constituye un golpe a los esfuerzos
internacionales para minimizar la producción y emisión
de substancias persistentes y tóxicas, como las dioxinas
y el mercurio. El Convenio de Estocolmo de las Naciones Unidas
sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes (COPs) en
particular menciona el objetivo de "minimizar las fuentes
de generación de dioxinas hasta llegar a su eliminación".
Organizaciones integrantes de la Alianza Global
para Alternativas a la Incineración (GAIA) están
lanzando una nueva campaña para terminar el apoyo del
Banco Mundial para la transferencia de esta tecnología
tóxica a los países del Sur. Demandamos el fin
de proyectos generadores de COPs y una total coherencia con
el texto y espíritu del Convenio de Estocolmo. Para
mayor información o para unirse a la campaña,
diríjase a:
GAIA
gaia@no-burn.org
www.no-burn.org
Unit 320, Eagle Court Condominium
26 Matalino Street, Barangay Central,
Quezon City, Philippines
Essential Action
action@essential.org
www.EssentialAction.org
PO Box 19405
Washington DC 20036, USA
|